viernes, 22 de febrero de 2019

5 consejos para conservar tu vestido

Vestidos para primera comunión
Probablemente, el vestido de primera comunión es el primero que genera gran expectativa en la vida de las niñas, ya que su tela, detalles, vuelo y largas faldas hacen que, por primera vez en la vida real, se sientan como las bellas princesas de los cuentos de hadas que están acostumbradas a escuchar.

Muy aparte de lo especial que es recibir a Cristo por primera vez, el ritual del atuendo, sus detalles y el cómo portarlo entusiasma demasiado a las pequeñas, haciendo que el día de la primera eucaristía sea soñado. 

Sea cual sea el estilo particular de cada niña, los vestidos de primera comunión se caracterizan por ser de color blanco, de largo hasta el tobillo y adornados con diversos encajes, bordados, flores y tiaras. 
Estas, se cree, simbolizan las buenas obras y dádivas que las pequeñas realizarán en el transcurso de su vida, con las cuales embellecerá su alma y la de quienes las rodean. 

El atuendo suele complementarse con una corona en la cabeza, de la que se sostiene un velo corto, símbolo de la fe que alumbra la razón. 

Todos esos elementos hacen que, de por sí, portar el vestido de primera comunión sea inolvidable. Para guardar por muchos años, incluso para heredar la prenda a hermanas e hijas, las chicas suelen desear conservarlo en buen estado. 

Lógralo sin complicaciones: A continuación te enlistamos algunos tips que te ayudarán a mantener perfecto tu preciado vestido de primera comunión: 

  • Límpialo: Antes de tomar cualquier otra medida de conservación, es necesario llevar el vestido a la tintorería. Ahí cuentan con el equipo especializado para eliminar toda huella del uso o manchas, sin dañar su tela y aplicaciones. ¡Te encantará el resultado! 
  • Envuélvelo: Tras la limpieza en la tintorería y antes de guardarlo, envuelve tu vestido en papel especial. Te recomendamos utilizar algodón o seda, con tela sin color. Nunca uses plástico en tu envoltura, ya que puede desprender material y manchar la tela. 
  • No lo cuelgues: Los bellos vestidos de primera comunión suelen estar adornados de muchos bordados y aplicaciones, que aumentan su peso. Si cuelgas tu vestido, la pesadez puede hacer que se venzan las costuras, principalmente en hombros y cuello. Una buena alternativa es utilizar una bolsa o caja especial para guardar el vestido, y no exponerlo a que sufra estos daños. 
  • Dobla y guarda adecuadamente: Para colocar la caja o bolsa que contiene el vestido, elige un lugar libre de humedad, y sin exposición a la luz. Busca en casa, lo común es elegir armarios, clósets e incluso debajo de la cama. Para conservar perfecto tu vestido, también es importante el doblado que le des antes de guardarlo. Empieza doblando la falda, y métela por debajo de la parte superior. Procura no modificar la parte alta, para evitar que se caigan sus aplicaciones, y ¡Listo!

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